La
sala, que conserva sus vigas de roble
originales, es especialmente luminosa
por la mañana, cuando se disfruta
de un desayuno abundante con los productos
típicos de la zona: mantequilla,
huevos de granja con panceta, sobaos
pasiegos, tostadas de pan de pueblo...
El arco de piedra que fuera entrada
a la antigua torre medieval, preside
esta estancia, en la que la piedra se
combina con la madera de las viejas
vigas de roble y el tono ocre dorado
de la pintura logrado con pigmentos
naturales.
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ESPACIO PARA JUEGOS
A
lo largo del día los huéspedes
pueden disfrutar de variados juegos
de mesa a su disposición, cerca
de la estufa de hierro que caldea la
estancia.
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CENAS A LA LUZ DE LAS VELAS
Carta de picoteo
y algo más... con productos típicos
de la zona elaborados con imaginación.